jueves, 25 de octubre de 2012

Capítulo Uno


            Roxie
                  Decir adiós no es fácil.

Y yo que pensaba que mi despedida iba a ser... normal? Acabo siendo una fiesta de pijamas con mis dos mejores amigas: Nellie y Violetta.
Violetta me lanzo un cojín del sofá a la cara, para mi desgracia no pude esquivarlo y me caí de culo. Las chicas aprovecharon que estaba en el suelo para atacarme. Termine sepultada bajo todos los cojines y almohadas de la salita. Las chicas me ayudaron a levantar, se sentaron en el sofá y yo me fui a la cocina a poner las palomitas en el microondas.
Cuando volví a la salita, Violetta estaba cambiando de canal, en busca de algo bueno que ver en la tele, y bueno, Nellie como siempre cotilleando en mi portátil.
-Estuvo divertida la guerra de almohadas -fulminé con la mirada a Nellie, esta sonrió-. Que sepas que no me parece bien que tu diario tenga contraseña, ¿Qué tendrás ahí tan importante?-dijo dejando de lado el ordenador.
-Nel, Roxie. No quiero interrumpir pero, cuando van a estar las palomitas? Me muero de hambre.
-Pronto. No sé como puedes tener hambre, hace cinco minutos te comiste tres bocadillos y una tarrina entera de helado.
-Pero eso fue hace cinco minutos.
Ahora tengo hambre. Iba a entrar en la cocina cuando Smile de Avril Lavigne, empezó a sonar en mi blackberry.
-¿Diga?
-Soy Matt.
-¿Qué tal? -pregunté mirando al sofá donde estaban mis amigas. Estas estaban dibujando un corazón en el aire. Decían que Matt estaba enamorado de mi.
-Triste, porque te marchas, pero quería saber...-Matt meditó un poco la pregunta-. ¿Cuándo pensabas volver?
-Pues... creo que en vacaciones para visitar a mis abuelos. -Te estaré esperando. No tengo más tiempo que tengo que estudiar. Adiós y buen viaje.
 -Adiosito y gracias.
Dejé el móvil en la mesita del centro del salón, donde lo había cogido, me senté entre Nellie y Violetta y encendí la tele para poner la película.
 -¿Qué, Roxie? Matt te va a echar mucho de menos, eh? -preguntó Nellie en tono burlón para fastidiarme.
 -Jajaja. Que graciosa, Nel -dije indignada-. ¿Vemos Titanic?
 -Sí -gritaron Nel y Violetta al unísono.
El microondas avisó a Violetta de que las palomitas ya estaban listas, saltó del sofá y entró corriendo en la cocina. Mientras, coloqué la película en el DVD, cuando volvió Violetta la puse.
Cuando me desperté eran las diez y media, no recordaba cuando se habían ido las chicas, pero al levantarme del sofá algo llamó mi atención. Había dos regalos con una carta en la mesa. Abrí el que estaba a la derecha, tenía un envoltorio negro, así que supuse que era de Violetta. Era una camiseta negra con un dibujo en el medio de unos auriculares rojos, y también habían unos pendientes de pluma. Dejé las cosas que me había regalado Violetta a un lado y abrí el regalo con el envoltorio rosa, de Nellie. Era un pantalón pitillo de color rosa y una funda para mi blackberry del mismo color. Finalmente, leí la carta en la que decían que me querían mucho, que esperaban que me gustaran los regalos y que como no volviera en vacaciones iban ellas a buscarme.
-Dios, yo si os quiero -pensé en voz alta. Corrí a vestirme no tenía mucho tiempo.
Me puse la camiseta y el pantalón que me habían regalado mis amigas, unas converse negras , los pendientes de plumas y una sudadera. Le puse la funda nueva a mi blackberry y cogí el resto de las cosas que no había guardado en el coche. Cuando bajé mis padres y mi hermana ya se habían subido al coche.  
Guarde mis cosas en el maletero y entré en el coche. Busqué en mi mochila mi blackberry, el viaje hasta el aeropuerto duraba dos horas, así que me puse los cascos y dejé que las canciones de Avril Lavigne inundaran mi mente. Cuando llegamos al aeropuerto mis padres y mi hermana fueron a embarcar las maletas. Mientras, yo me acerqué a una cafetería y me compré un bocadillo y una coca-cola. No había desayunado, y me estaba muriendo de hambre. Al rato, llegaron mis padres y mi hermana, para irnos al avión.
Ellos se sentaron juntos y a mi me tocaba en la ventana al lado de un completo desconocido. Me senté en mi asiento y empecé a leer Canciones para Paula, que había cogido de mi mochila antes de sentarme. Después de leer unos cinco capítulos, dejé el libro e intenté dormir un poco, pero el sueño no llegaba. Así que, me giré a ver lo que estaba haciendo mi acompañante. Era un chico joven, aparentaba unos 24 años. Su pelo era rubio y tenía unos ojos verde esmeralda preciosos. Vestía una camisa de rayas, unos vaqueros y unas deportivas. Estaba trabajando con un portátil, escribiendo unas preguntas, al parecer para un examen de música.
Me aburría demasiado, quedaban 20 minutos ppara aterrizar y mi compañero era un profesor de música, preparando un examen. Me volví a girar hacia la ventana, a ver las pequeñas manchas de verde y marrón que se formaban los arboles y las casas, bajarnos del avión acompañé a mi padre a buscar las maletas, y mi madre y mi hermana fueron a llamar a un taxi. Después de 40 minutos, llegamos a nuestra nueva casa.
Era preciosa, enorme y muy chic. De un color crema con el tejado en rojo. Por dentro era muchísimo mejor, super grande y con un montón de habitaciones. Abajo estaban la cocina, el comedor, el salón, una biblioteca y un estudio. En la primera planta estaban los dormitorios y tres baños. Entré en la que debía habitación ser mi habitación. con las paredes en un color rosa palo y el suelo cubierto por una gran alfombra beige. Con una cama enorme en el centro, un escritorio a la derecha y con una estantería encima, todo de madera de cerezo. A la izquierda había dos puertas, una que daba a un pequeño balcón y otra en la que estaría mi vestidor.
Dejé mis cosas tiradas por la habitación, me senté en la cama y le mande un whatsapp a Nellie y a Violetta diciendo que estaba bien. Me acosté en la cama y, cerré los ojos y me quedé dormida.

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